Sedes
Complejo Alfredo Lalor en Pilar
Alfredo "Alfie" Lalor fue uno los más queridos integrantes de las grandes familias del polo y el turf, pues durante una calificada trayectoria humano-deportiva, dio permanentes muestras del cariño entrañable y capacidad dirigencial en dos deportes que fueron su entrañable pasión, a los que se volcó inicialmente como jugador en el polo, más tarde como titular de la AAP y años después, al frente del Jockey Club.
Don Alfredo Lalor, entre los años 1969 y 1972 fue presidente de la AAP y durante sus mandatos llevó a cabo la visionaria compra de este predio de Pilar, propiedad que en pocos años pasó a constituirse en el mayor patrimonio de la entidad, por la amplitud de ese magnífico complejo polista, que de siete canchas pasó a tener nueve, además de todos los trabajos que se realizaron, en particular por la instalación del sistema eléctrico, que permitió el normal funcionamiento de la bomba de agua y así facilitar el riego de las canchas. Asimismo hizo construir el camino hacia el complejo y pergeñó todas las mejoras que el tradicional castillo necesitaba. Para ello, don "Alfie", que siempre tuvo palabras de encomio para todos quienes fueron sus colaboradores, pudo concretar el sueño de levantar un verdadero Complejo Polista, único en su tipo.
El predio para orgullo de la AAP y de todo aficionado al polo, se convirtió pocos años después, en un gran beneficio para los pobladores del lugar, que han visto aparecer vertiginosamente nuevos clubes, escuelas de polo, canchas por toda la zona, hasta convertirse en la nueva Capital del Polo, algo que también debe haber soñado o intuido el admirable dirigente que fue Alfredo Lalor.
La importancia de la mencionada adquisición y todas las mejoras posteriores, se complementaron con un préstamo concedido por el Instituto de la Actividad Hípica; pero como decía Lalor: "...lo que se llamó la aventura de Pilar, la iniciamos con fondos de la AAP, provenientes con parte de lo recaudado por la organización de la sexta versión de la Copa de las Américas". La compra del predio ayudó a la difusión del juego en todo el país, ya que innumerables equipos del interior, procedentes de todas las zonas polísticas tuvieron acceso al mismo.
Este complejo y sus nueve canchas, resulta cada vez más útil, tanto para prácticas oficiales de conjuntos de muy alto nivel, como para las definiciones de los torneos más tradicionales de nuestro polo, con lo que se permitió acrecentar los planteles en todas las instancias reglamentarias, en alto, mediano y bajo handicap, sin olvidar los cuartos de final del abierto del Hurlingham Club y las entusiastas disputas por el intercolegial por la Copa Santa Paula, Argentino Abierto Juvenil y partidos por la rueda final del Campeonato Nacional Intercircuitos con Handicap, por la Copa República Argentina; todos certámenes formativos.
La visión de "Alfie" permitió, en su momento, la creación de mano de obra de distintos profesionales, dada la envergadura de esos emprendimientos, lo que contribuyó a que se incrementara la fundación de muchos clubes y "countrys" y que jugadores de todas las valorizaciones cambiaran su residencia, dándole impulso a una ciudad que hoy lucha por justificar la denominación de "Capital del Polo", especialmente por los hoteles y comercios de todo tipo, que junto a esos clubes parecen darle la razón a esa aspiración, para ello contribuyeron los distintos consejos que lo sucedieron, hasta llegar al actual, que prosiguieron con la realización de obras, que a medida que transcurren le van dando forma a un monumental complejo deportivo y social.
Don Alfredo llegó a la conducción del gobierno de la AAP luego de integrar varios cargos directivos, que siempre cumplió en forma encomiable y cuando le tocó tomar la decisión, junto a su Consejo Directivo para la compra, utilizó como ya se ha dicho, fondos propios de la AAP y un préstamo concedido por el Instituto de la Actividad Hípica.
La gran familia del polo, que él integró desde sus comienzos junto a sus hermanos Eduardo (Teddy), Enrique (Harry), Ernesto J. (Tito), Luis (el Gallego), Alejandro (Alec), José M. (Coco), Juan (Jackie) y Federico, más los descendientes de éstos, le dieron forma al club La Alicia, que pronto convirtió a los Lalor en otra de sus más famosas y numerosas "tribus".
En 1951 integró el primer equipo argentino que viajó a Sudáfrica, luciendo sus 5 goles de handicap (la mayor valorización que logró), junto a su hermano Luis, Heriberto Duggan, Raúl Frías Ayerza, y Pablo Del Corral, donde todos tuvieron una actuación muy destacada. Luego viajó a San Pablo, Brasil, con sus hermanos Ricardo y Luis, y "Totito" Casares, equipo del cual surgirían tres de los magníficos presidentes que tuvo la AAP.
En su carrera como polista, con La Alicia, obtuvo las copas Emilio de Anchorena, Provincia de Buenos Aires, Bartolomé Mitre, Jockey Club, Estímulo, General San Martín, Sarmiento, Drysdale y Ravenscroft, mientras que en 1960 ganó el trofeo Springbok alineándose en el equipo de Civiles frente a la formación de Militares.
Indudablemente que el polo fue el deporte de su primera pasión y el que lo proyectó como jugador, junto a sus hermanos Enrique, Luis, Ernesto, Ricardo y Alejandro, con distintas formaciones, con ejemplares de sangre pura de carrera, tuvo la doble satisfacción de ser propietario, con su stud "Sudáfrica" y criador, lo que le valió mantener latente la pasión por el caballo hasta sus últimos días.
En exitosa trayectoria como dirigente del Jockey Club de Buenos Aires, ocupó varios cargos, entre ellos el de titular de la Comisión de Carreras, en la que estuvo hasta 1990, año en que se produjo la muerte de Vásquez Mansilla y accedió a la presidencia.
Su labor fue tan exitosa que le permitió continuar en el cargo, tras cinco reelecciones. Entre sus grandes logros en dicha entidad, sobresale la mejoría en el trazado del césped de la pista auxiliar del hipódromo de San Isidro, para transformarla en una de arena de gran nivel., con gran beneficio para ese circo hípico.
Durante 12 años en el cargo, no extrañó que ese ejemplar dirigente alcanzara la presidencia de la Organización Sudamericana de Fomento Equino y de la Asociación Latinoamericana de Jockey Clubs, función que no dejó ni aun con su enfermedad; recién en los últimos meses delegó su cargo de presidente del Jockey Club en Bruno Quintana, luego de una de sus últimas apariciones públicas, poco después de correrse el Gran Premio Carlos Pellegrini, una fiesta que don "Alfie" no quiso perderse por nada.
Esta semblanza reseña la obra de quien fue en vida un trabajador en toda la acepción de la palabra, motivo por el cual, tuvimos el honor de ser testigos de un homenaje por demás merecido, como fue el de la colocación de la placa que perpetuó el nombre de don Alfredo Lalor, en ese predio que su visión hizo que pasara a ser patrimonio de la Asociación Argentina de Polo, del polo, jugadores y aficionados a nuestro apasionante deporte.


