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Historia de la AAP

Y fue una tarde del 14 de septiembre del inolvidable año 1922, en el Hurlingham Club. Ese mismo día se iniciaba el Campeonato Abierto, cuando los delegados de los clubes afiliados a las entidades que regían el polo, se reunieron en asamblea presidida por el Sr. Ernesto Jewell (Hurlingham Club); representaban a los distintos clubes los Sres.: Dr. Carlos Rodríguez Egaña (Rosario Polo Club), Cap. Antonio Miralles (11 de Caballería), Félix Videla Dorna (La Laguna Polo Club), Carlos Jewell (Villegas Polo Club), Francisco Ceballos (Club de Polo Carlos Casares), José A. Martínez de Hoz (Polo Club Chapadmalal), Marcelo Costa Paz (Los Ceibos Polo Club), Cap. Rómulo Betnaza (Campo de Mayo Polo Club), Alfredo Sonnenkall (Club de Polo 9 de Caballería), Cap. Enrique E. Padilla (Club de Polo 1 de Artillería), F. E. Lindsell (Media Luna Polo Club), José Alberto Monroe Hinds (Corona Polo Club), William Brooke Naylor (The Sandewners Polo Club), Carlos N. Land (Santa Inés Polo Club), Carlos Federico Lacey (Jujuy Polo Club), Leonardo Lacey (El Colorado Polo Club), Eduardo Maguire (Lincoln Polo Club), Carlos Crawford Smith (Washington Sporting Club), John Benitz (Los Algarrobos Polo Club), J. H. B. Roberts (North Santa Fe), Alfredo J. Harrington (Venado Tuerto Polo y Atletic Club), May. Samuel A. Casares (Palomar) y H. Bryant (Villa Valeria). En esa reunión los dirigentes armonizaron sus ideas dando lugar al nacimiento de una de las más prestigiosas instituciones de nuestro país: la Asociación Argentina de Polo.

El primer Consejo Directivo estuvo integrado de la siguiente manera: Presidente: Sr. José A. Monroe Hinds; Vicepresidente: Sr. Francisco Ceballos; Vocales: Sr. José Alfredo Martínez de Hoz, Sr. Guillermo Alfredo Benitz y Sr. Carlos F. Lacey; Vocales Suplentes: Sr. May. Samuel A. Casares, Sr. Macarthy Barry y Sr. Carlos Crawford Smith.

Los primeros pasos fueron orientados a lograr que los clubes no afiliados aceptaran la invitación de incorporarse a la Asociación. La respuesta favorable no tardó en llegar a la sede de la calle Tucumán, ya que se admitieron 576 nuevas solicitudes de afiliación, y al poco tiempo la naciente institución reunía a veintiséis clubes, con 254 jugadores que registraban su handicap, principalmente de clubes del interior, ya que el polo estaba dejando de ser “cosa de ingleses” para ganarse su aceptación en el hombre criollo. Fue primordial preocupación de las nuevas autoridades encarar la divulgación y conocimiento de las reglas de juego, tomadas del reglamento del Hurlingham Club de Londres que había sido aceptada como Oficial de la Asociación y a la vez exigía su estricto cumplimiento, a fin de que el polo se practicase uniformemente en todo el país. En la medida que las posibilidades lo permitieron, se enviaron equipos de jugadores al interior con el objetivo no sólo de cotejar fuerzas sino de impartir enseñanza a todos los aficionados.

Cuatro años más tarde, Hurlingham Martín Iron, con cuatro jugadores argentinos nativos, ganó el máximo certamen de interclubes, eclipsando la hazaña de Las Petacas, que con 3 argentinos y un inglés, ganó casi de arranque en Buenos Aires, en 1895,  la clasificación para la rueda final de ese certamen, en tanto que en 1896 ganó el Argentino Abierto en la ciudad santafesina de  Cañada de Gómez.